Para quién
Manos para quien ya sabe
La promesa de que la máquina piense por ti es vieja y falsa. Esta es más pequeña y se cumple: hacer el trabajo que sabrías hacer, en el volumen en que no te da la vida.
El criterio sigue siendo tuyo
PARA QUIÉN
Cuatro oficios y las manos que reciben
01
Un experto en marketing
Sabe qué campaña merece presupuesto. Lo que no le da la vida es mirar catorce cuentas todos los días.
- Una mano por cuenta
- Revisión diaria de lo que se movió
- Aviso cuando algo se desvía de lo previsto
- Decidir el presupuesto
02
Un desarrollador senior
Sabe cómo debe quedar el código. Lo que le come el día es lo mecánico y lo repetido.
- Una mano por aplicación
- Trabajo acotado a un módulo
- Lo aprendido en otros proyectos parecidos
- Decidir la arquitectura
03
Un ingeniero de sistemas
Sabe qué significa cada alerta. Lo que no escala es estar delante cuando saltan.
- Una mano por servicio
- Contexto de lo que pasó las veces anteriores
- Rastro de cada intervención
- Cambiar producción sin permiso
04
Un analista
Sabe qué pregunta hay que hacerle a los datos. Lo que cuesta es preparar los datos para poder preguntársela.
- Una mano por dominio de datos
- Preparación y comprobación previa
- Aviso cuando la muestra no da para concluir
- Firmar la conclusión
EL LÍMITE
Lo que no hacen, dicho en voz alta
Deciden
No. Ponen delante lo que hace falta para decidir. Quien firma sigue siendo quien responde, y eso no es una cortesía: es lo que hace que el sistema sea auditable.
Aprenden
Sí, pero no solas ni de cualquier cosa. Lo que aprenden sube a lo común únicamente cuando ha servido más de una vez, en más de un sitio.
Sustituyen
No. Una mano sin alguien que sepa mirar lo que hace es un generador de trabajo plausible, que es peor que no tener manos.